Hasta hace un tiempo les tenía aversión. Me parecían un objeto absolutamente innecesario: ponerlos en la mesa y luego comer sobre ellos implicaba, sin excepción, tener que lavarlos todas las veces. Si se ensuciaba la mesa sin mantel, le pasaba un trapo y listo!
Teniendo en cuenta lo antes dicho, me sorprendí bastante el día que me descubrí planeando construir manteles de variados tamaños para mi "mesa".
El mas reciente (y mas bello) que hice hasta el momento, fue este (que aprendí a hacer en mi clase de patchwork):
Ahora bien, actualmente disfruto de usar manteles en la mesa, pongo uno sobre el otro, juego con la orientación de cada uno... pero no termino de abrazar el asunto de "se usa y se lava". Entonces, el mantelito está, muy orondo sobre la mesa, pero quienes frecuentan dicha mesa saben que al sentarse a comer, o corren el mantelito o ruedan sus cabezas! (que fea señora voy a ser cuando sea viejita, eh!)





